En casa no somos muy de tradiciones pero cuando era pequeña mis abuelos y mis padres nos hacían partícipes de todas las tradiciones tudelanas y, algunas, de otros lugares. Las culecas, los bollos de pan con almendras del Cristo, las torrijas y cada año el 3 de febrero, mi abuela compraba los roscos de San Blas para todos los nietos.

Recuerdo dos tipos de roscos, los blanditos tipo bollo y éstas rosquillas que llamábamos «tontas» por ser más duras y un poco sosas pero que se vuelven «listas» si las bañas en un glaseado blanco de anís ¿a que suena bien?

Todos tenían en común la decoración con bolitas de anís de colores o anisetes que vienen en pequeñas figuras de plástico de distintas formas ¿Las recuerdas?

Ingredientes

  • 4 huevos
  • 120 gramos de azúcar
  • 1 sobre de gaseosa «el tigre»
  • 150 gramos de aceite de girasol alto oleico
  • 25 gramos de licor de anís
  • 330 gramos de harina de repostería
  • 1 huevo batido para pincelar
  • 75 gramos de azúcar (glas si no tienes dónde pulverizarla)
  • 1 clara de huevo
  • Una pizca de sal
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 1 cucharadita de agua
  • 1 cucharadita de licor de anís (opcional si van a comer niños)
  • Anisetes para decorar
Roscos de San Blas con glaseado blanco y anisetes sobre plato netro cuadrado

Preparación con Thermomix

  1. Coloca la mariposa en las cuchillas, pon los huevos y el azúcar en el vaso y programa 5 minutos a velocidad 4.
  2. Incorporar el sobre de gaseosa y seguir batiendo a velocidad 4 un minuto más
  3. Añade el aceite y el licor de anís y mezcla 5 segundos a velocidad 6.
  4. Retira la mariposa, incorpora la harina y programa 30 segundos a velocidad 6.
  5. Cuando acabe, amasa 5 minutos. Tiene que quedar una masa blanda pero que se pueda manejar reposar con las manos. Deja reposar 15-20 minutos.
  6. Precalienta el horno a 180 ºC.
  7. Con las manos aceitadas para manejar mejor la masa, haz bolas de 30 gramos aproximadamente y forma rosquillas introduciendo los dedos en el centro para darles forma. Colócalas en la bandeja del horno forrada con papel de hornear y píntalas con huevo batido.
  8. Hornea durante 12 minutos aproximadamente a 180 ºC.

Preparación del glaseado blanco de anís

  1. Con el vaso limpio y seco, pon el azúcar y pulveriza 20 segundos a velocidad progresiva 5-10.
  2. Coloca la mariposa en las cuchillas, agrega la clara, la pizca de sal y el zumo de limón y programa 3 minutos a velocidad 4.
  3. Programa velocidad 3 sin programar tiempo y vierte el agua y el licor por el bocal.
  4. Pincela o baña los roscos con el glaseado.
ROSCOS DE SAN BLAS

Preparación sin Thermomix

  1. Bate los huevos junto con el azúcar hasta que tenga un color más blanquecino.
  2. Añade la gaseosa y sigue batiendo hasta que se incorpore completamente a la mezcla.
  3. Añade el aceite y el licor de anís y continua batiendo un poco más.
  4. Incorpora la harina poco a poco y mezcla. Cuando hayas terminado de echar toda la harina, pon la masa sobre la mesa y sigue amasando hasta que la masa se despegue.
  5. Deja reposar 15-20 minutos.
  6. Precalienta el horno a 180 ºC.
  7. Con las manos aceitadas para manejar mejor la masa, haz bolas de 30 gramos aproximadamente y forma rosquillas introduciendo los dedos en el centro para darles forma. Colócalas en la bandeja del horno forrada con papel de hornear y píntalas con huevo batido.
  8. Hornea durante 12 minutos aproximadamente a 180 ºC.

Preparación del glaseado blanco de anís

  1. En un bol pon la clara de huevo y la pizca de sal y monta a punto de nieve (puedes ayudarte de unas varillas)
  2. Incorpora poco a poco, mientras sigues removiendo, el zumo de limón, el agua y el licor de anís.
  3. Pincela o baña los roscos con el glaseado.
Roscos de san blas con glaseado blanco y anisetes

Inventa tus formas

Recuerda, anímate a improvisar y prueba con glaseado o sin él, con chocolate o mermelada ¡También puedes darle otra forma! ¿qué se te ocurre?

Nosotros hemos hecho roscos, tortas y unas alargadas para mojar en un buen chocolate caliente ;P

Seas de tradiciones o no, espero que te animes a probar ésta receta porque a nadie le amarga un dulce y puedes pasar buen un rato con los peques.

¿Te cuento un secreto? Esta receta de «tonta» no tiene nada, salen unas rosquillas deliciosas que recién hechas están para chuparse los dedos.

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