Hacemos planes

Oporto en familia

18 agosto, 2016 • Por

Toda mi vida he sido de turistear en vacaciones (vease turistear como ver todo lo que dicen las guías turísticas más los blogs especializados). Pero desde que tengo hijos mi pistón ha tenido que bajar (de hecho con el primero lo intenté cuando tenía cuatro meses y la cosa no fue nada bien) y hemos tenido vacaciones más de playita, relax, y algo de monte cuando se han hecho más mayores. Pero ahora al mayor de 11 años le interesa mucho la fotografía y la geografía, así que hemos intentado (y ya os adelanto que ha salido bien) pasar unas vacaciones turisteando por Portugal. A su ritmo, eso sí. Con planes cambiantes cada momento, que dependían de las ganas y del cansancio de todos.

Hemos hecho una ruta hispano-lusa en coche: León-Oporto-Aveiro-Lisboa-Mérida. ¡Nada menos que 2.500 km! (hemos jugado mucho al “veo-veo”, “palabras encadenadas”, “palabras relacionadas”, a ver de qué país eran las matrículas, ….)

Hoy os cuento por qué Oporto merece una visita familiar. Y os animo a que vayáis pensando en hacer una escapadita a nuestro país vecino porque ¡merece la pena! Aunque tened en cuenta que en Portugal abundan las cuestas (lo digo por los carritos de niños pequeños).Planes familiares Oporto

Nosotros hemos estado dos noches pero yo os recomendaría una o incluso dos más. Nos alojamos en Three Houses Apartements, unos apartamentos muy estilosos y acogedores que aunque no están en el centro, están cerquita. Nosotros bajábamos al centro andando y subíamos en taxi (menos de 5€ para cuatro personas). Además se puede aparcar gratuitamente en la misma calle de los apartamentos y las dueñas son encantadoras. Tuvimos un pequeño problema con el tema del roaming y se desvivieron por solucionarlo. ¡Gracias Joana!

Casco histórico de Oporto

Nuestra primera visita fue la Torre de los Clérigos, símbolo de Oporto y la torre más alta de Portugal. No dudéis en subir los más de 200 escalones y pagar la entrada (3€ adultos, niños menores de 10 años gratis) porque merece la pena las vistas que tendréis de la ciudad y del Duero. ¡Que no se os olvide contar los escalones! Y ¡ojo con las campanas! Sonaron cuando subíamos y … ¡vaya ruido! Y sí, al bajar podéis tomar algo en esa terraza chill-out que se ve desde arriba.

Planes familiares Oporto

Torre de los Clérigos y vistas

Bien cerquita tenéis la Librería Lello e Irmao, que aunque desde hace un tiempo cobran por la entrada merece la pena pagar los 3€ (adultos y niños mayores de 3 años) que luego te descontarán por la compra de un libro. Es la librería en la que se inspiró J.K.Rowling para describir la librería de la saga Harry Potter. Y además fue escogida en 2008 por The Guardian como la tercera librería más bonita del mundo. Ya la fachada es espectacular. Y cuando entras … ¡ooooh! ¡preciosa! Lo complicado será andar entre tanto turista y comprador. Pero sí, tomaros vuestro tiempo en ver la librería, subir por la escalinata roja, mirar hacia el techo artesonado y no dejéis de comprar algún libro. Los hay en castellano y en inglés si es que no os decantáis por alguno en portugués que con la emoción del momento apetece llevarse unos cuantos.

Planes familiares Oporto

Libreria Lello e Irmao

Un tranquilo paseo (o varios) por la Rua Das Flores es obligado. Es la calle que baja de la Estación de Sao Bento a La Ribeira (la orilla del río Duero). En ella encontraréis mezcla de comercios tradicionales y modernos, edificios con los balcones decorados, cafés, bares y heladería donde hacer un descanso. Y por supuesto no os podéis perder la Chocolateria Ecuador y el Museo de las Marionetas.

Planes familiares Oporto

Decoración en Rua Das Flores

La Ribeira y Vilanova de Gaia

La Ribeira es la zona de la orilla del río Duero. Con multitud de bares, restaurantes, cafés y puestos de productos típicos al atardecer. Preciosa zona para ver el atardecer y dar un paseo nocturno.

¡En Oporto hay que subir al tranvía! Lo mejor coger la línea 1 que te lleva al lado del río hasta su desembocadura en La Foz. Y una vez allí dar un paseo por el paseo marítimo y descansar (o jugar) en la playa. Recordad que suele venir mucho viento (y el agua está helada).

Y a los peques les encantará coger el funiculara los pies del bellísimo puente Don Luis I para luego pasar a pie el puente. ¡Ojo porque pasan tranvías! Desde arriba del puente se tienen unas vistas preciosas del Duero y sus dos orillas. Ya al otro lado podemos coger el teleférico, algo que también encantará a vuestros hijos para bajar a la zona de las bodegas de Vilanova de Gaia. Nosotros no visitamos ninguna bodega, lo dejamos para el próximo viaje. Pero sí disfrutamos de las vistas de La Ribeira desde este lado y comimos un buen bacalao en la terraza del Bacalhoeiro, donde preparan el bacalao de 15 formas distintas. ¡Difícil decisión!

Y después de comerdimos un paseo en rabelo (barco tradicional utilizado antiguamente para transportar las barricas de vino) por el Duero, el crucero de los seis puentes. De una hora de duración, un paseo muy agradable hasta la desembocadura del Duero en el Océano Atlántico. No olvidéis daros protección solar y un sombrero también viene muy bien (12,50 € los adultos, niños gratis).Planes familiares Oporto

Y no puedo dejar de recomendaros el Bar Casa Guedes y su bocadillo de pernil que sólo no llega a los 3€ y con queijo da Serra cuesta 3,75€. Es una opción genial para una cena a hora europea, es decir, prontito. Os lo podéis comer en su terraza o improvisar un picnic en el Jardín de San Lázaro que está al lado (y así tacháis una de nuestras 15 actividades para hacer con hijos este verano).

Cerca de Oporto merecen una visita las Piscinas Das Mares y Guimaraes un pueblo medieval muy bien conservado.

Nos ha encantado Oporto y a todos, padres e hijos, se nos han hecho cortas las dos noches que hemos pasado. Así que prometimos volver y descubrir nuevos rincones de esta ciudad portuguesa Patrimonio de la Humanidad.

¿Quieres leer todas nuestras propuestas?
Suscríbete y no te pierdas ninguno de los planes que te proponemos

Solo utilizaremos tus datos para enviarte nuestras actualizaciones, ¡prometido!