El Campo de Daroca ha sido un gran descubrimiento en nuestras escapadas de fin de semana. No imaginábamos cuantas cosas chulas íbamos a descubrir viajando por estas tierras aragonesas, lo bien que íbamos a comer, los paisajes tan impresionantes y cómo te reciben en esta comarca.

La primera vez que vimos la Laguna de Gallocanta nos impactó tanto que teníamos muy claro que íbamos a volver en breve. ¡Está muy cerca de la Ribera! Os contamos nuestro fin de semana familiar en el Campo de Daroca.

Un lugar muy cercano

Y así lo sientes. Muy cercano físicamente, porque en dos horas desde Tudela, nos plantamos en el Campo de Daroca, en medio de un valle surcado por varios ríos, con un montón de paisajes diferentes y mucho por descubrir.

Cerveruela y el Tío Carrascón

Llegamos a un pequeño pueblo, con tan solo 12 habitantes pero con un Albergue que le da vida como si hubiera una centena de personas en el pueblo cada fin de semana. Estábamos en Cerveruela, visitando el pueblo y la Granja Escuela del Tío Carrascón.

La visita comienza y termina el el propio Albergue, un lugar dónde puedes hospedarte, puedes comer, cenar y hacer talleres de los que la familia ofrece todas las semanas. ¡Y en verano campamentos! El lugar es precioso, rodeado de vegetación, junto a un río…

Bea fue nuestra guía por la Granja Escuela de su familia. Conocimos a todos los animales de la granja, aprendimos un montón de cosas sobre ellos, los alimentamos, recogimos huevos recién puestos y las peques montaron en burro.

La experiencia de que coman de tu mano las ovejas, las cabras… ¡es muy divertido! Y la visita se completa después en el Albergue con talleres, si queréis. El precio es muy asequible para familias, con packs que incluyen también el menú a la brasa de su restaurante.

Nos dimos una vuelta por el pueblo de Cerveruela y descubrimos por qué lo llaman «La isla»: está rodeado por el río Huerva de tal forma que en verano, las gentes del lugar y los niños del campamento, pueden ir caminando/nadando por el río y dar la vuelta al pueblo.

Imagen cedida por albergue del Tío Carrascón

El Albergue del Tío Carrascón es un sitio super acogedor. Tiene 32 plazas, con diferentes tipos de habitaciones. Y un restaurante dónde se come un deliciosos menú a la brasa, que tiene capacidad para 60 personas. ¡Estaba lleno el sábado que estuvimos!


La ciudad medieval de Daroca

Siguiendo el Camino de Santiago, fuimos cruzando los valles hasta entrar en el recinto amurallado de Daroca por su Puerta Alta. ¡Wow! Vaya impacto. No imaginábamos una ciudad así, con esa muralla enorme, la judería tan bien conservada, los palacios, las callejuelas medievales…

Se nota que fue un cruce de caminos. Tiene el recinto amurallado más extenso de Aragón, con un número importante de monumentos históricos, lo que da cuenta de la importancia que tuvo esta ciudad.

Directos a la Oficina Comarcal de Turismo del Campo de Daroca (es lo que hacemos cada vez que visitamos un lugar). Allí nos dieron mucha información sobre Daroca y desde este punto, salen las visitas guiadas que organizan por la ciudad.

Nosotros habíamos quedado con Agustín, uno de los guías de la empresa GuiaTe Daroca. Están especializados sobre todo, en la naturaleza impresionante de toda la Comarca. Si visitáis el Campo de Daroca tenéis que llamarle, ¡nadie conoce mejor esta zona!

Él nos acompañó a la oficina de turismo, dónde nos dieron un mapa-juego de pistas para que recorriéramos la ciudad. Pero nosotros empezamos conociendo el Museo de la Naturaleza de Daroca y su Baúl de la Naturaleza, que se ha convertido en una experiencia turística pionera en Aragón, ideada por Agustín y sus compañeros.

Después estuvimos recorriendo la judería y el resto del recinto amurallado junto a Agustín, que es un apasionado de su pueblo, conoce cada rincón y te lo cuenta con mucha emoción, ayudando a las peques a completar el mapa-juego.

También nos adentramos en La Mina, un prodigio de ingeniería del siglo XVI. Es un túnel para reconducir las aguas torrenciales del Jiloca y que no inunden la ciudad.

Lo que más nos gustó fue subir a lo alto de la Casa de la Provincia y pasar a una de las torres de la Puerta Baja, un mirador perfecto para divisar toda la ciudad.


Camino a Gallocanta

Con el cielo ya oscuro y tras haber probado las Almojábanas (un pastel de crema) en la Pastelería Manuel Segura de Daroca, cruzamos por el puerto de Santed hacia Gallocanta, hasta llegar al Abergue Allucant, nuestro alojamiento para dormir.

Allucant está situado frente a la Laguna de Gallocanta, una de las mayores lagunas saladas de Europa y con más de 220 especies de aves (entre ellas, las famosas grullas de Gallocanta). El albergue tiene 42 plazas, en habitaciones de 2, 3, 4, 6 y 8 personas. ¡Perfecto para familias!

Además, en su restaurante cocina el chef Vipul Dutt Bhardwaj, por lo que los platos con toques exóticos están garantizados.

Pero nuestra cena no estaba prevista en Allucant, nos íbamos a Berrueco a conocer a Álex, Ana y Lope, la familia al frente del Restaur-arte La Huella.

Cenar en La Huella es una experiencia inolvidable que comienza con una sidra, para dejar claro que lo que vas a vivir es más que una cena, es un recorrido gastronómico por toda la península.

¿Para niños? Claro. Para empezar, las buenas noches nos las dio Lope, el peque de la familia. Y las niñas fueron probando todos los platos de una menú degustación pero sin carta: el salón completo y todos sin saber cúal sería el siguiente plato. ¡Delicioso!


Cuando la naturaleza se abre paso en Daroca

Pasamos la noche del sábado en el albergue Allucant y desayunamos allí, para coger fuerzas y conocer durante la mañana del domingo, la naturaleza del Campo de Daroca.

De nuevo nos quedamos con las ganas de pasear por la Laguna de Gallocanta, porque estaban cortados los accesos debido a las concentraciones de protesta de los agricultores de la zona. ¡Siempre hay que dejar algo para querer volver!


Las Hoces del Río Piedra

El plan B propuesto por nuestros anfitriones fue perfecto: una ruta guiada por las hoces del Río Piedra, para conocer las aves de la zona. ¡Un planazo para hacer con niños!

Llegamos con el coche hasta el comienzo del sendero, nos pusimos las mochilas y Agustín cogió su equipo de observación. Tras un recorrido de varios kilómetros, descubriendo cómo el río Piedra ha erosionado las rocas formando un bello cañón, llegamos a un mirador, Agustín montó un par de telescopios y pudimos observar a los buitres y otras aves en su hábitat. ¡Muy cerca!

La experiencia se completa visitando después la Gruta del Romeral, en Aldehuela de Liestos, un lugar único para ver estalactitas de gran belleza. ¡Otra excusa para volver!


Nos queda mucho Campo de Daroca

Por eso tenemos que volver. Nos queda ese recorrido en bicicleta por la Laguna de Gallocanta y ver a las grullas levantar el vuelo. Nos queda Anento, con su festival de cuento y la cascada del Aguallueve. Nos queda la Gruta del Romeral y también el Pinsapar de Orcajo, único bosque de pinos pinsapos de Aragón.

Y nos queda volver a cenar en La Huella, pero invitando a Agustín para que siga contándonos maravillas de esta Comarca.

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