Hacemos planes, Por Pamplona

Pamplona con niños un domingo de primavera

29 marzo, 2017 • Por

Marta Saso es una de nuestras primeras lectoras, además de una mamá activa, siempre con ganas de un buen plan y una amiga de esas que siempre tienen la sonrisa puesta. Así que cuando me contó, hace unos días, que habían pasado un domingo estupendo en Pamplona con niños, siguiendo algunas de nuestras recomendaciones y propuestas, me pareció que ella “tenía que contarlo” aquí, en su casa, en Se Me Cae la Casa Encima.

Un domingo de primavera en Pamplona con niños

Una vez preparados por la mañana (y todos sabemos lo cuesta preparar a cuatro niños) nos pusimos en camino hacia el Molino de San Andrés, en Villava. Nos pareció buena opción, porque hay un taller para niños a las 11:30 en el que se les enseña a hacer pan y mientras se hornea puedes ver el museo y dar un paseo andando o en bici por el parque fluvial a orillas del río Ulzama y Río Arga, o una zona con merenderos en la que puedes comer.

En nuestro caso, el taller lo hicieron mi hija mayor y su amigo (6 años). Era muy gracioso ver las caras que ponían al mancharse las manos y cómo al final daban forma a lo que iba a ser su pan. Mientras sus hermanos (de dos y tres años), se fueron con los papas a echar piedras y palitos al río.

Mientras el pan se horneaba, nos dimos un paseo por el parque fluvial y después recogimos nuestros panes calentitos. Nos hubiera encantado tomar un aperitivo con los niños, pero el Bar del Molino de San Andrés en estas fechas está cerrado. Así que preguntamos al chico del molino, que amablemente nos dio dos opciones: el Albergue de Villaba o el Hotel Don Carlos. Nos decidimos por el Hotel Don Carlos del cual nos sorprendió el jardín donde se podía salir a tomar algo. La pena que al tardar tanto tiempo en servirnos nos quedamos dentro y no pudimos disfrutarlo.

Comer en uno de los parques, buena opción con niños

Llegó la hora de comer y decidimos ir a Pamplona y visitar Los Jardines de la Taconera, que es una de las cosas que teníamos pendiente de ir con nuestros niños. Se nos hizo tarde y todos teníamos hambre (¡nos costó un buen rato aparcar!) así que la opción más cercana para comer fue un quiosco – cervecería (el Café Vienés) situado en los Jardines de la Taconera con bocadillos, pizzas, pinchos y alguna cosilla más de comida rápida. ¡Un acierto! El precio me pareció razonable, unos 12€ por adulto, y comimos 5 adultos y 4 niños. La verdad que fue una buena elección porque al hacer tan buen día, cuando los pequeños acabaron de comer estuvieron jugando en los jardines y en el parque de columpios donde incluso podían escalar por las cuerdas.

Cuando acabamos de comer nos fuimos a ver los animales del Parque de la Taconera. Yo creo que uno de los que más disfruto fue mi hijo pequeño, que no paraba de imitar sus sonidos. Casi salíamos del parque cuando de repente vimos los baños públicos. ¡Mamáaaaaaa, tengo pis! Mi marido fue el primero en bajar y observar que se parecían a ¡los baños de Harry Potter! Y qué me pudo decir, con lo fan que somos en casa de Harry Potter. Así que, como si de un museo se tratara, acabamos nuestra visita al parque viendo los baños, jajajajaja. 

Objetivo: tomar un helado y despertar todos los sentidos

Nuestro próximo objetivo fue encontrar un helado (hacía un tiempo increíble), pero las heladerías de siempre en Pamplona aún están cerradas. Al final pudimos encontrar uno en la calle Sarasate. Cada uno eligió el que quiso y fuimos a comerlo al quiosco de la Plaza del Castillo. Sentados en las escaleras del quiosco, yo no pude evitar imaginarme el gentío de blanco y rojo de San Fermín (será que llega el buen tiempo y el ambiente festivo se siente en las calles).

Antes de volver a Tudela quisimos hacer una última parada en uno de los sitios que habíamos descubierto gracias a Se Me Cae la Casa Encima, el Parque de los Sentidos de Noain. A mí personalmente me pareció precioso, pero es que además pudimos disfrutar del sonido de los riachuelos y la cascada, el olor de las plantas, el color de las flores, del atardecer…totalmente recomendable

Nos hubiera gustado poder estar más tiempo, pero estaba anocheciendo y empezaba a hacer frío.

La verdad que pasamos un bonito día en Pamplona con niños y en buena compañía, un grupo de 4 adultos y 4 peques ¡que más se puede pedir, para repetir!

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