Nos cuidamos

Carta de un hijo a todos los padres del mundo

26 Abril, 2017 • Por

¡Nueva colaboradora en el blog! Ella es Ana Manero, psicóloga en Ánima Tudela.

Ya os suena lo de Mens sana in corpore sano, ¿no?. Pues nosotras queremos que estéis sanos de cuerpo y mente para poder hacer todos los planes que os proponemos.

Los niños pueden ser muy vulnerables ante situaciones a las que los adultos no damos importancia. Un psicólogo nos puede servir de ayuda para identificar la causa de esos malestares emocionales. Ana se pasará por nuestro blog de vez en cuando para darnos alguna pauta. ¡Gracias Ana! Os dejo con ella.

Como primera colaboración con Se Me Cae La Casa Encima, me gustaría compartir este texto anónimo que desde hace tiempo circula allá donde se hable de educación. Se trata de un conjunto de peticiones que cualquier hijo haría a sus padres para poder crecer con autonomía y seguridad.
Es probable que alguien ya lo haya leído. También yo lo he dado en escuela de padres, pero en cualquier caso, creo que merece la pena guardarlo y tenerlo a modo de “decálogo”. 

Carta de un hijo a todos los padres del mundo

1. No me des todo lo que pido. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.

2. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mí también. Yo no quiero hacerlo.

3. No me des siempre órdenes. Si a veces me pidieras las cosas, las haría más rápido y con más gusto.

4. Dime lo que hago mal, yo lo entenderé aunque no me guste. Pero no sólo me critiques, alábame también cuando lo merezca.

5. Cumple las promesas, buenas y malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también un castigo.

6. No me compares con nadie, especialmente con mi hermana o hermano. Si tú me haces sentir mejor que los demás, alguien va a sufrir y si me haces sentir peor que los demás, seré yo quien sufra.

7. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa decisión.

8. Deja que me valga por mí mismo. Si lo haces todo por mí, yo no podré aprender.

9. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la confianza en lo que dices.

10. Cuando hago algo mal, no me exijas que te diga el por qué lo hice. A veces, ni yo mismo lo sé.

11. Cuando te equivoques, admítelo. Crecerá la buena opinión que tengo de ti y así me enseñarás a admitir mis errores.

12. Trátame con la misma amabilidad con que tratas a tus amigos. El hecho de que seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.

13. No me digas que haga una cosa si tú no la haces. Yo aprenderé siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

14. Cuando tenga un problema, trata de comprenderme y ayudarme. No me digas: “eso no tiene importancia” porque para mí si la tiene.

15. Y quiéreme… y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

Espero que su lectura sirva para reflexionar y para propiciar cambios de actitud hacia el comportamiento de los hijos

Me encantará leeros en los comentarios y saber si añadirías o quitarías alguno de los puntos y así poder tratarlos en mis próximas colaboraciones. 

¡Nos leemos! 

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