Hacemos planes

Soria es perfecta para ir con niños

1 Septiembre, 2016 • Por

El lema que la provincia de Soria tiene para el turismo reza: “Soria, ni te la imaginas”. Pero es que es muy cierto, es una ciudad y una provincia que hasta que no la visitas, no imaginabas que fuera así. Sus zonas peatonales son tranquilas, ideales para ir con niños. Los monumentos están todos muy cerquita, con visitas cortas y amenas. Tiene un enorme parque en el centro de la ciudad, para disfrutar en verano durante las horas de más calor. Y las noches son fresquitas, algo que agradecemos aquí en la Ribera.
Soria es una ciudad pequeña, con una población similar a la de Tudela. Y está a sólo una hora de carretera, por lo que es muy habitual encontrarse con gente de los pueblos de esta zona haciendo turismo  de día o de fin de semana por allí.

Y Soria es la ciudad donde nací y pasé mi infancia y adolescencia, a la que volvemos al menos un fin de semana al mes para visitar a la familia. Así que me llena de orgullo y satisfacción presentaros mi ciudad. ¿Damos una vuelta?

1. Llegando a Soria

Si llegas desde Navarra o Aragón, sal de la nacional en la primera señal que indica Soria. Es la entrada más antigua de la ciudad, pero justo aquí encontramos dos iconos de la misma: la Ermita de San Saturio, con un espectacular paseo junto al Río Duero y al otro lado de la carretera los Arcos de San Juan de Duero, con el famoso arco sin base (¿lo has visto?). Allí mismo puedes aparcar y tomar el primer café de la mañana, en una preciosa terraza entre árboles a orillas del río.

Y desde aquí, puedes descubrir esta zona, restaurada recientemente, devolviendo el Duero a su ciudad. Hay pasarelas de madera a ambos lados del cauce, puentes que unen las dos orillas y un montón de sotos y presas. Os va a encantar.

Pasarelas sobre las presas del Duero en el Sotoplaya

Pasarelas sobre las presas del Duero en el Sotoplaya

Al otro lado del río está el Sotoplaya, la zona de moda este verano. Con un bar-restaurante, embarcadero donde alquilan kayaks y SUP y un parque para niños en medio del bosque. Me da muuuucha envidia cómo Soria vive y disfruta el Duero (me encantaría que se pudiera hacer algo parecido con el Ebro en Tudela).

2. El Collado, centro de esta ciudad castellana

El Collado es la zona centro de la ciudad. Aquí están todos los comercios, las diferentes placitas llenas de bares y restaurantes y los principales monumentos. Ahora todo el centro de Soria es peatonal, desde arriba del Paseo del Espolón hasta la Plaza Mayor, donde está el Ayuntamiento. En esta plaza hay un arco llamado El Arco del Cuerno: averiguad por qué se llama así y me lo contáis 😛

En cualquiera de los bares de las plazas de Herradores o el Tubo, podéis degustar uno de los platos más típicos de Soria: los torreznillos. (Uno de mis favoritos es El Portillo, en la Plaza del Vergel, al lado del Instituto Machado). Ya tenemos la Denominación de Origen, y no es para menos, porque un torreznillo bien hecho es un vermut indescriptible.

Soria 1

A mis hijas el plano les encanta

Recomendación: para aparcar, lo mejor es el nuevo aparcamiento que está debajo del Paseo del Espolón. Subiendo desde el río, sin desviaros por ninguna calle, veréis la entrada del parking indicada a la izquierda desde una de las arterias principales, la calle Tejera (realmente es la N-234, que cruza la ciudad de este a oeste).

Si queréis llevaros un recuerdo de la ciudad, comprad las pastas con forma de caballito numantino en la Pastelería Félix (en la calle  Real) o la Mantequilla Dulce de las Mantquerias York (y si es invierno, aquí un chocolate con churros, de los mejores que he probado nunca)

Los caballitos numantinos del Félix

Los caballitos numantinos del Félix

3. El pulmón verde de la ciudad: la Alameda de Cervantes

Tal cual salís del aparcamiento, estaréis junto a La Dehesa, el nombre popular con el que los sorianos conocen la Alameda de Cervantes. Este parque centenario es una visita obligada. Tiene una enorme campa de hierba, un par de parques infantiles, una rosaleda y un paseo entre árboles que dan sombra y son el lugar perfecto para pasar las horas de más calor.

El Kiosko de la Dehesa, uno de los locales más chulos de la ciudad, dentro del parque: perfecto para el vermut y con los niños jugando por allí

El Kiosko de la Dehesa, uno de los locales más chulos de la ciudad, dentro del parque: perfecto para el vermut y con los niños jugando por allí

La alameda desemboca en la Plaza Mariano Granados, donde está la Oficina de Turismo. Hasta finales de verano, en esta puerta de la Dehesa, encontraréis el carrito de los Helados Fuentes: no podéis pasar de largo sin tomar un polo de vainilla, un cucurucho de fresa o un corte de leche merengada. La familia Fuentes lleva generaciones con su carrito de helados caseros en verano y su puesto de castañas en invierno. ¡Son un clásico! (Cuando murió Ramón, el padre, la despedida fue multitudinaria…)

Especial para niños: pedid en la oficina de turismo un plano tipo cómic para que sean los propios niños los que vayan descubriendo la ciudad. Si consiguen completar todas las pruebas, les obsequiarán con un imán muy chulo.

4. El Castillo, la mejor vista de la ciudad

Si el vermut ha sido de torreznillos y alguna tapa más, habéis paseado por la Dehesa y tomado un helado del carrito, tendréis fuerzas para subir andando hasta El Castillo, el monte que hay junto a la ciudad con un Parador Nacional en lo alto (también podemos llegar en coche). Las vistas desde aquí son privilegiadas: por un lado, la famosa curva de ballesta del Duero que cantaba Machado. Detrás, el Monte de las Ánimas, el de las Leyendas de Bécquer. A estos dos poetas tan unidos a la ciudad castellana, los puedes encontrar tomando un café en la terraza del Parador, por si quieres pasar a saludar 🙂

Vista de San Saturio... ¿Chulo, eh?

Vista de San Saturio… ¿Chulo, eh?

Por el otro lado del castillo (realmente queda una pared de un antiguo castillo, nada más), tenemos la mejor foto de la ciudad, con la Iglesia del Mirón de frente, las torres de la Concatedral de San Pedro, del Palacio de los Condes de Gómara y se ve Santo Domingo y San Juan de Rabanera. Disfrutad tranquilamente de estas vistas mientras hacéis hambre para nuestra última parada…

5. El Monte Valonsadero

A 7 kilómetros de Soria se encuentra Valonsadero, el paraje donde los sorianos y sorianas pasan la mitad de sus Fiestas de San Juan. Es la última parada de nuestro recorrido por esta ciudad, que disfruta de este monte durante todo el año. Cualquier sábado o domingo, puedes encontrar aquí familias jugando, haciendo un picnic, en su carril bici patinando, paseando entre los chopos o viendo a los toros en los corrales si estamos cerca de fiestas.

Yo soy de vermut y de torreznillos

Yo soy de vermut y de torreznillos

En Valonsadero hay 2 restaurantes, pero el más famoso es el primero: La Casa del Guarda. Aquí lo típico es pedir un porrón de cerveza para beber y un completo para comer: huevos fritos, chorizo, lomo y patatas (si quieres reservar, comerás dentro; en la terraza no reservan, llegas y si pillas sitio, a comer). ¿A qué es un buen final?

Espero verte por allí muy pronto, que los sorianos tenemos fama de agarrados pero de ser buena gente 🙂

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