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Un parque infantil decente en Tudela

5 Mayo, 2016 • Por

Me va a salir un post reivindicativo, lo presiento. Pero es que creo que nos merecemos un parque infantil decente en Tudela. Nos lo merecemos las madres, los padres y sobretodo, los niños. Muero de envidia, paso del modo verde (envidieja) al modo morado (mucha envida) al negro total (envidia de la mala, de la que cabrea) en “cero coma” cuando visito otras ciudades y veo los parques infantiles, tan simples pero tan efectivos, que hay en un montón de esquinas, solares, plazas, bosques…

¿Un parque infantil decente?

Empezaré por definir que es para mí un parque infantil decente, que no estoy hablando de un parque de atracciones en medio urbano, sino de una zona de juegos, donde los niños se diviertan, los padres puedan estar tranquilos mientras los vigilan y al llegar a casa, las manos estén negras y los pantalones negros, no estén blancos. Ya me entendéis…

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El suelo de nuestros parques infantiles: corcho vs polvillo

Pues en Tudela, así analizando por encima (ni soy arquitecta, ni aparejadora, ni especialista en ná, solo madre sufridora disfrutadora de parques), tenemos dos tipos de parques según sus soleras: los de corcho negro/marrón/granate y los de polvo blanco.

Los primeros me gustan más, porque los niños caen en blando y son más acogedores, tanto con la lluvia como con el sol. Pero no suelen durar mucho tiempo enteros, bien porque las raíces de los árboles cercanos levantan las baldosas como si estuviera naciendo la cordillera del Himalaya por debajo (como en el parque infantil de Fuente Lanterna o arque frente a las Piscinas Clara Campoamor) o porque una vez que se levanta una…algún vecino avispado de la zona (por no llamarlo otra cosa) se dedica a llevarse el resto de baldosas para su patio, jardín o dónde sea, dejando el parque lleno de agujeros, con baldosas rotas o desaparecidas.

Lo del polvillo blanco, es una mierda. Es que no encuentro otra definición, lo siento. No sé de nadie que le guste coger a su hijo en brazos y llenarse los pantalones de polvo blanco. O llegar a casa y que se quiten las zapatillas y tengas medio Queiles en tu cocina. El polvo blanco ese, que tanto gusta por estos lares, debería desaparecer. Amén de los charcos cuando llueve. Si al menos se pudiera coger para jugar a cocinitas, como en la playa…¡pero ni eso! Señores y señoras que entienden de parques infantiles: ¿cual es la justificación para que nuestros niños jueguen en el polvillo blanco?

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Los columpios: hierro, cuerda, madera y ruedas

Vale que los niños se divierten con cualquier cosa, es verdad. Con un poco de arena, unos palos, hierbas y piedras, montan un sarao. Pero eso no quita para que cuando llegan a un parque infantil, les guste encontrarse los columpios en buen estado. Y en Tudela, hay mucho columpio vintage (por decirlo de modo cuqui), otros que funcionaban hace unos años pero ahora nadie se acuerda de como era y algunos, que nunca llegaron a funcionar (dadme un capón, merecido, si habéis visto la tirolina del Parque del Agua en funcionamiento).

Los hay de hierro, trozos de rueda, cuerdas que ya no existen, como los del Queiles frente a la tapia del Hotel AC, que llevan años esperando su momento. O algunos que son casi todo hierro, como los del Paseo de Invierno o los eléctricos del Mercadona. Y los hay que son preciosos, como los del parque de la Champiñonera, de madera y cuerdas, en los que puedes ver jugando a un niño, con suerte, una vez al mes (sí, soy muy exagerada…)

¿Qué tal unos columpios de madera, con sus pasarelas, sus puentes colgantes, sus barras de equilibrios, su caseta en el árbol con cuerdas para subir y tobogán para bajar? De verdad, existir, existen.

Un deseo: toboganes gigantes con bancos enfrente para sentarse

Lo de los bancos cerca para sentarse, es una petición general para muchos parques infantiles. Y si es a la sombra en verano y al sol en invierno, mejor que mejor… Parques como el de las calles Tomás Osta Francés/ Jose M. Iribarren (en el Barrio de Lourdes), con árboles a porrillo (aunque tenía una vallita baja que separaba zonas de hierba que era una trampa devora rodillas de niños, que yo recuerde), ¿cuántos hay en Tudela?

Lo de los toboganes gigantes, queda como petición a este nuestro Ayuntamiento. En Tudela tenemos un montón de montañitas en el casco urbano. Y de verdad, los toboganes gigantes son divertidos para niños y mayores. Muy divertidos.

Otro deseo: los parques infantiles para los niños, las zonas caninas, para los perros

Es una obviedad, pero no para todos. Son muchos los dueños de perros que los ponen a mear junto a los columpios, toboganes, en las zonas verdes de los parques infantiles… Incluso hemos visto algunos que se piensan que el tobogán o la tirolina, si es para niños también puede serlo para su perrito. Pues no, oigan. Hay muchos niños y niñas con miedo a los perros y todos, todos, con asco a pisar una meada o cagada canina. Y ya no hablo de los que cometen una infracción penada por la ordenanza, llevándolos sin atar.

Y ahora es cuando os pido ayuda: ¿qué más podemos decir de nuestros parques infantiles? ¿He metido la pata y están todos arreglados y son estupendos? ¿Qué le falta a Tudela en cuanto a parques infantiles? ¿Dónde echáis en falta alguno?

 

 

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